La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

El mundo está cambiando


Consciente de que resulta obvio el título de esta columna, me atrevo a dar una vuelta de tuerca más al hecho cierto de que el mundo en que nos ha tocado vivir está cambiando a pasos agigantados. Cierto es también que, del mismo modo que yo lo percibo en este momento, lo han hecho antes que yo miles y miles de personas desde que el ‘Homo Sapiens’ tuvo conciencia de dónde estaba, cómo vivía, preguntándose el sentido de su existencia.  

Los esquemas que hasta ahora han guiado nuestra historia están evolucionando y cambiando a velocidad de vértigo. Estos cambios en la forma de vivir y actuar de las personas están dando lugar a nuevas concepciones de la vida, orientadas más al tener que al ser y directamente enfocadas a la inmediatez en vez de al futuro a medio y largo plazo.

El sentido y el valor del trabajo ha cambiado radicalmente, pasando de la cultura del ‘yo’ a la cultura del ‘nosotros’, como grupo heterogéneo en el que el individuo es un simple eslabón de la cadena, sin criterio y con la cuasi única misión de producir y formar parte del colectivo sin destacar en ninguna de sus capacidades como ser humano único y diferenciado del resto.

Ya no se buscan jefes, sino líderes. La palabra jefe implica sobre todo jerarquía y mando, en cambio un líder significa muchas más cosas: escucha activa, liderazgo, habilidades sociales, capacidad de delegar, capacidad de motivar al equipo y, sobre todo empatía. Si no tienes muchas de estas cualidades no estarás preparado para dirigir un equipo. Las empresas dejan de estar preocupadas por los individuos y centran su atención en el camino que finalmente lleva a lograr los resultados. Se tiene menos en cuenta el factor humano y de su motivación, felicidad y realización como persona.

Los valores sociales se orientan más al ‘tener’ que al ‘ser’. El tener y tener más cosas no te hace feliz, pero caemos en el error de basar nuestro bienestar en la posesión y no en la esencia, en el yo que llevamos dentro sin preocuparnos si estamos o no conformes con nosotros mismos. Poseer es signo de triunfo y ser es tan solo el elemento necesario (no fundamental) por el que ls demás nos valoran. ¿Habrá de nuevo un cambio de parámetros que en el futuro más inmediato se tendrá más en cuenta quién es la persona en contra de lo que tiene la persona? Dudo mucho que suceda.

Conocer y ser consciente de los cambios, ayuda a no caer en los errores y dejarse llevar por modas y conveniencias sociales, aunque entraña el gran riesgo de ser considerado ‘individuo especial’, que se aparta del rebaño y no sigue las directrices del conjunto. Verso suelto o, mejor dicho, poema entero con identidad y criterio propio.

Vuelvo el título de la columna y pienso que debería cambiarlo por ‘El mundo está al revés’, aunque mejor lo dejo tal y como está, porque de ese modo me da pie para continuar expresando en otras ocasiones todo aquello que era y ya no es, y tomar conciencia de cuánto hemos dejado atrás pensando que somos más modernos y mejores, cuando en realidad seguimos siendo unos pobres ignorantes ‘tecnológicamente ilustrados’, que preferimos teclear en vez de mover los labios y esbozar una sonrisa.


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