La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Rompiendo la costumbre


La verdad es que tengo dudas de cómo comenzar esta entrega semanal, porque tenía pensado un tema sobre el que escribir, pero los acontecimientos son los que mandan y en función de los mismos, uno se encuentra con más o menos ánimo para juntar letras y desarrollarlos.

Lo cierto es que ya estoy frente al teclado, en esta tarde fría de enero, con previsiones de lluvia y con pocas ganas de salir a la calle a ver cómo anda el mundo. 

Claro que, para saber lo que pasa ahí fuera basta con encender la caja tonta y dar un repaso a los noticieros y prestar un mínimo de atención a los ‘magazines del cuore’ para estar a la última y, como buen tertuliano, opinar de todo sin saber de casi nada.

Dicho esto, paso al meollo del asunto, que no es otro que responder a un lector que, amablemente, me ha enviado un correo en el que me dice que “abuso de la nostalgia y me recreo en el pasado”. Por otro lado, hace especial hincapié en mi poca confianza en el futuro e incluso me tacha de pesimista “sobre todo respecto a los asuntos que conciernen a nuestra ciudad”.

De modo que, a la vista de tales afirmaciones, me veo en la obligación de responder a este amable lector, aunque como digo en el título de esta columna, ‘rompo la costumbre’ de responder dado que respeto la opinión de cada cual, del mismo modo que espero sea respetada la mía. Y aún más, acepto la crítica porque si de algo estoy seguro en esta vida es que estoy tan expuesto a la crítica como a la gripe. 

Tal vez hubiera debido empezar este escrito con un “Caro amico, ti scrivo, cosi mi distraggo un po. E siccome sei molto lontano, più forte ti scriverò”, inicio de una preciosa canción titulada ‘L’anno che verrá’, en la que el bueno de Lucio Dalla le cuenta a un amigo cómo ve el cantante el mundo y el motivo de su pesimismo (aparente), cosa que otros llamarían optimismo bien informado. Sin más.

Aunque no espero que me des la razón, resulta obvio que tengo motivos para seguir afianzándome en mi idea y seguir pensando lo que me apetezca sin tener que pedir permiso por hacerlo ni pasar por la censura previa. ¡Bastante censura tenemos ya encima, como para imponérnosla nosotros mismos!

Dime tú a mí, querido lector (y espero que algún día amigo), si es para estar dando saltos con la que esta cayendo. Y no lo digo por la pandemia que nos azota y que ha causado ya cientos de miles de muertos, ni por las mentiras de los gobiernos, el aumento de las hostilidades entre Rusia y Ucrania, (aunque viendo la foto de Pedro Sánchez hablando por teléfono, parece que está todo solucionado); la constante subida de la luz, el gas, los alimentos; la inflación desbordada, los fondos europeos que nadie sabe cómo se van a repartir, la bajada del turismo, la deuda que arrastramos y que supera el 120% del PIB; el paro juvenil, las colas del hambre, la miserable subida de las pensiones, el descontrol en las vacunas, los negacionistas, la debilidad de la capa de ozono… y así podría seguir horas y horas, anotando tantas cosas como suceden y que no dan motivos para estar como unas castañuelas. Pero si faltaba algo, lo que más preocupado me tiene es la posible marcha de Belén Esteban del programa que la convirtió en la mujer más popular de España. Sí, querido lector, Belén ha dicho que en breve dejará la tele, y eso es algo que cuesta asimilar.

Y para rematar, otra noticia que me ha helado el corazón: la separación de Cristina de Borbón de su marido, Iñaki Urdangarín (al que alguno de mis amigos, al descubrirse el caso Nóos, le llamó ‘Ur-mangarín’. ¡Esa sí que es una noticia dramática que puede afectar a nuestras vidas!. Hay un antes y un después, tras haber se hecho pública la separación. Ahora ya veremos en qué situación se quedan esos niños: uno estudiando en Londres, otro en Barcelona, uno más en Madrid y otra en un colegio de Suiza. ¡Una lástima, ya te digo!

En fin, estimado comunicante. Espero que, tras leer estas líneas, volvamos a estar en contacto y podamos llegar a un acuerdo sobre nuestras formas de ver la vida. Yo estoy dispuesto a ver el vaso medio lleno y no dejarme guiar por la melancolía, la nostalgia y como tú dices, la tristeza.

¿Ves?, en esto no te doy la razón, ya que no expongo las cosas con tristeza, sino tal como son. Lo hago del mismo modo que decía en uno de sus poemas Gloria Fuertes, hablando sobre el ciprés, árbol del que todo el mundo dice que es triste. Y en realidad no lo es, en absoluto. Lo que pasa es que generalmente siempre lo colocan en los cementerios….

 

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Antonio Gómez, Julián Recuenco, Ana Martínez, Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin, Vicente Caja, Jesús Fuero, José María Rodríguez, Catalina Poveda, José Julián Villalbilla, Mario Cava.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: